La punta de la madeja - Gustavo Masso


Cuando ella descubrió su primera cana quiso arrancarla de un tirón, pero como el odioso pelo blanco se prolongaba, jaló y jaló, mientras su cuerpo se destejía, hasta que sólo quedó una niña llorando asustada.


De la revista e-Kuóreo
Administran: GUILLERMO BUSTAMANTE ZAMUDIO,  HENRY FICHER  y HAROLD KREMER

Gustavo Masso, Enciclopedia de la Literatura en México


Virginia Vidal - Lavado de lana


Deshice el relleno de mi almohada y lo metí a la lavaza; pronto estuvo espesa y oscura. Amores secos, falsas ilusiones y sueños rancios estaban enredados en la lana. El enjuague diluyó la salazón de algunas lágrimas y se llevó los últimos residuos de pesadillas, tribulaciones y desvelos. Ahora estoy escarmenando los copos blancos y esponjosos; reluce uno color negro rebeldía. Las motas dejan escapar ecos de tus susurros, rebotes de tu risa; algunos nudos empecinados no sueltan tus confidencias.

Tomado del muro de Facebook del escritor Piero De Vicari

VIRGINIA VIDAL. Datos biográficos, acá


Reencuentro - José Luis Bulacio

Me sorprendió al saludarme en la calle, era mi gran amigo de la infancia. Habíamos recorrido juntos las primeras aventuras, los primeros años escolares, y los primeros amores. Èramos inseparables e incondicionales. Ahora, hacía veintidós años que no nos veíamos. Y mientras conversábamos, yo luchaba ferozmente por recordar su nombre. 


Bulacio J. L. (2017) Cincuentos, Morón, Argentina, Macedonia Ediciones


José Luis Bulacio nació en C.A.B.A., Argentina, en 1963. Cursó Guión, Diseño Gráfico, Fotografía, Dirección de cine y tv. Realizó dos cortos: “¡Pará, pará!” (2003) e “Ideales” (2009). Participó del programa de radio: “No arrugue que no hay quien planche”, en conducción, guión y producción. Trabajó como diseñador gráfico en la Municipalidad de Vicente López. Fue redactor, corrector y diagramador en el Diario “Pregón” de Lanús. Escribió guiones para cine, tv y cortometrajes. En 2017 publicó su primer libro: “Cincuentos”.



Como sobre rieles – Raúl Renán


Corre la tarde a 80 km por hora. Como sobre rieles va dejando su luz y cada vez es más gris su cuerpo. Le espera un túnel negro –agua flota en el techo–. Los fantasmas quieren detenerla a sustos. Pero ella los deja aplastados, con su peso, sin tentarse el corazón. No sabe que en su carrera se voltea como un calcetín. Mañana tendrá, un claro azul en la frente, un sol.



De la página virtual CULTURA UNAM

RAÚL RENÁN, breve biografía ´acá


El ángel - Ángel Olgoso


Dispuesto a ahorcarme, até unas tiras de sábana a los barrotes y anudé el otro extremo en torno a mi cuello de convicto reincidente. “No servirá de nada”, dijo una voz. Había decidido acabar con todo, soledad, goteo del tiempo, celdas de castigo, vueltas ciegas al patio, relectura de cada libro de la biblioteca de la cárcel. “Le digo que no servirá de nada”, resopló el ángel, “aún no ha llegado la hora de recoger el conjunto de tus ruinas.” Su aspecto reglamentario, como bañado en talco, la autoridad de aquel fanal luminoso en mitad de la noche, sugerían que podía no ser parte de mi instante de locura. Lo dejé hablar. En un tono de superioridad amistosa, me instruyó en el bien y el mal, aclaró que no esperaba recompensa alguna por todos sus desvelos para conmigo y me reveló, incluso, la jerarquía de la Organización (nueve órdenes de tres tríadas cada una: serafines, querubines, tronos, dominaciones, virtudes, potestades, principados, arcángeles y ángeles). Lo que me persuadió finalmente de no consumar el suicidio no fue, sin embargo, su familiaridad con mis intimidades, con mi vida de crimen y desórdenes, sino la visión de sus alas un poco maltrechas, desflecadas, y en su cuerpo las cicatrices de antiguas luchas.

De la bitácora La oruga zul


ÁNGEL OLGOSO, página Wikipedia acá





La última Navidad – Edgardo Ariel Epherra

Cuando madure, Santa Claus descubrirá que los niños no existen. Bajará por cualquier chimenea, dejará los regalos y espiará. Al verlos de cerca descubrirá que los chicos son los padres. O son como los padres, pero sin disfraz: sin la voz gruesa, sin la barba, sin las botas de ganarse la vida; desnuditos de adultos, con la ambición sin maquillar y todo el instinto al aire. Santa Claus esa noche sabrá que ha madurado. Tal vez llore como un chico por el hombre ingenuo que fue, y luego arrastre los pies sobre la tierra buscando un empleo, como la gente. Entonces la risa más tonta y pura y buena que tembló en este mundo dejará de escucharse para siempre.

Edgardo Ariel Epherra es escritor, periodista, docente, gestor cultural y narrador oral. Se graduó como licenciado en Letras en la Universidad Nacional del Sur. Su obra (microficción, ensayo, poesía, narrativa, dramaturgia, crónicas, literatura infantil y juvenil) cuenta con varios premios y traducciones. La crítica dijo que "muestra esa alegría de escribir que se contagia como alegría de leer" (Eduardo Gudiño Kieffer; diario La Nación). Fundó y coordina el Espacio de Letras El Aleph (premio 'Bicentenario Argentino'; ‘de Interés Cultural Nacional'). Ofrece charlas, cursos, clínicas y talleres en cualquier ciudad o país, dirige un servicio de Guía Literario Personalizado y asesora emprendimientos editoriales (publicación de libros, revistas y colecciones educativas).
Contacto directo: tallerelaleph@yahoo.com.ar



Hilvanados - Julia Otxoa


Los hombres a medio coser van por ahí deshilachados, como sin peso, como quien se deshace en el aire, y apenas hilvanados al menor tropezón se abren en grandes rotos, por los que se asoman los curiosos para ver el paisaje y los turistas para contemplar los monumentos de la ciudad, hasta tal punto, que muchos son los que han llegado a pensar que estos hombres, de tan rasgados, son casi transparentes. Pero ellos, ermitaños de la costura, aman sobre todas las cosas ir así por la vida, ligeramente esbozados entre las cosas, libres del peso de la ropa acabada sobre sus cuerpos. Deshaciéndose en largos hilos mecidos por el viento cual leves cometas o hermosos espantapájaros.



Tomado del muro de Facebook del escritor Piero De Vicari

JULIA OTXOA
Síntesis bibliográfica gentilmente cedida por la escritora:

Julia Otxoa ( San Sebastián – Guipúzcoa  1953) . www.juliaotxoa.net .Poeta , narradora, y artista gráfica, entre sus obras  se encuentran  los poemarios:  · Luz del aire, en colaboración con el escultor Ricardo Ugarte , Centauro ; L’eta dei barbari ; La Nieve en los manzanos;   “Al Calor de un Lapiz” ; “Gunten Café” ;Taxus baccata”  ( Con dibujos de Ricardo Ugarte,y  los libros de relatos  “Kískili-Káskala”; “Un león en la cocina”; “Variaciones sobre un cuadro de Paul Klee”;. “Un extraño envío” ;  “Escena de familia con fantasma” y “Confesiones de una mosca”.Su obra  ha sido traducida  a varios idiomas   y recogida en diversas antologías de microficciones como :· “Galería de hiperbreves”,·Sea breve por favor”  .;·Dos veces bueno - 3 -  Cuentos breves de América y España”; Fábula Rasa” y “  La otra Mirada” entre otras.

Página Web, Acá

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Buenas intenciones - Saturnino Rodríguez Riverón


El optimista dijo: -Llegaremos. Ya se ven las primeras luces. Aprieta el paso.
El pesimista replicó: -No llegaré. Tengo los pies llagados, me duelen todos los huesos y cada articulación. Estoy desfallecido. Jamás llegaremos, es imposible.
El optimista repitió su exhortación para alcanzar la meta, un último esfuerzo.
El pesimista se tiró al suelo. Ya no tenía ánimos para continuar.
El optimista alcanzó las primeras casas del infierno a la mañana siguiente y no había perdido la sonrisa del triunfo cuando lo destinaron a las calderas más  cercanas.
El pesimista despertó ese día con el cuerpo triturado, y dando un vistazo a su alrededor se percató del paisaje apacible que dominaba desde allí, nubes bajas bien algodonadas, cómodas a la vista y al tacto.
Comprendió que había llegado al paraíso cuando dos seres alados lo tomaron de la mano tiernamente y lo depositaron con suavidad en sus aposentos afelpados.

De la revista digital Brevilla
Dirige: Lilian Elphick


Saturnino Rodríguez Riverón. (Placetas, Cuba, 1958).

Narrador y poeta. Ha obtenido premios y menciones en diversos concursos nacionales e internacionales. En 1999 obtiene el Premio Calendario Narrativa con el cuadernoManuscritos en papel de cigarro ( Ed. Abril, 2001): Ha publicado además Cuentos de papel( Letras Cubanas, 2007); Muchas veces mucho (Letras Cubanas, 2013 y Tres toques mágicos. Antología de la minificción cubana, Editorial Letras Cubanas, 2017.

Trabaja como periodista en la emisora Radio Reloj, de La Habana.



Equilibrio emocional - Roberto Bañuelas



Antes de jubilarse del empleo en la caótica oficina y en busca de la restauración de la salud, optó por aceptar las contradicciones de la existencia. Cuando estuvo cierto de que su mujer —veinte años menor que él— había celebrado sesiones eróticas con hombres jóvenes, quedó convencido de que la repetición de la infidelidad anulaba el estigma del engaño.

Administra, Alfonso Pedraza

ROBERTO BAÑUELAS, página Wikipedia acá




Día libre - Manuela Vicente Fernández


Doña Asunción quiere ir siempre con el mismo taxista. Guarda su número en la cartera, junto al carnet de identidad y la cartilla del seguro. Muchas veces lo llama con la excusa de ir al médico, y él le pregunta a qué hora tiene que estar en el centro de salud. A la hora que puedas, hijo –contesta ella–. Ya sabes, tengo el día entero para mí.


Tomado de la bitácora Cita en la Glorieta. Administra Javier Alonso García- Pozuelo


Manuela Vicente Fernández (Ourense, 1970)


Escribe relato breve y poesía desde niña, pero no es hasta el año 2012 que comienza a publicar en digital en blogs y webs literarias. Forma parte del colectivo literario cultural Valencia Escribe y ha publicado cuentos y microrrelatos en varios libros colectivos. Parte de su obra se recoge en revistas literarias como: Valencia Escribe (Valencia) El Callejón de las Once Esquinas (Zaragoza) Extrañas noches-Literatura visceral (Argentina) y en la revista gallega Luzes (A Coruña). He colaborado con un cuento en el proyecto Sherezade de la Universidad de Manitoba (Canadá) publicación on line que reúne cuentos de habla hispana de todo el mundo. He quedado finalista y obtenido premios de relato y microrrelato nacionales e internacionales. Actualmente publica en su bitácora personal http://wwww.lascosasqueescribo.wordpress.com y dirige el blog grupal http://www.nosotrasqueescribimos.blogspot.com.es  


 



  

Ayyy - Angélica Gorodischer


Sonó el timbre y ella fue a abrir la puerta. Era su marido.
-¡Ayyyy! -gritó ella- ¡pero si vos estás muerto!
Él sonrió, entró y cerró la puerta. Se la llevó al dormitorio mientras ella seguía gritando, la puso en la cama, le sacó la ropa e hicieron el amor. Una vez. Dos veces. Tres. Una semana entera, mañana, tarde y noche haciendo el amor divina, maravillosa, estupendamente.
Sonó el timbre y ella fue a abrir la puerta. Era la vecina.
-¡Ayyyyy! -gritó la vecina- ¡pero si vos estás muerta! -y se desmayó.
Ella se dio cuenta de que hacía una semana que no se levantaba de la cama para nada, ni para comer ni para ir al baño. Se dio vuelta y ahí estaba su marido, en la puerta del dormitorio:
-¿Vamos yendo, querida? -dijo y sonreía.


Eros y Afrodita en la Minificción. Antóloga: Dina Grijalva. Ficticia Editorial, México, 2016

ANGÉLICA GORODISCHER, página Wikipedia acá





Encuentro del tercer tipo – Carolina Cisneros Pinedo


Eran las doce. Caminaba por el centro de Lima. No recuerdo el día, pero sí que el sol quemaba. Vi aparecer a un loco, estaba vestido como si fuera un astronauta. Tenía una lata de cerveza en la mano. Tomó un sorbo y me ofreció un poco. No sabía si correr o aceptar. Mi mayor temor era contraer algún germen. Se me ocurrió ingresar al bar Queirolo y pedir un vaso descartable. Cuando regresé a la misma esquina, el loco ya no estaba. Me senté en la acera, algo triste. Eran mis últimos días en Lima y no tenía con quién brindar. La mente se me llenó de gratos recuerdos. Siempre, en el Queirolo, me encontraba con amigos para beber. Siempre caía alguien como un muerto, sea la hora que sea. Ahora me encontraba solo. De pronto, el loco volvió y se sentó a mi costado. Acerqué mi vaso y vertió un poco de cerveza. Hicimos un brindis y quedamos perdidos en nuestros pensamientos, mirando la nada.



CAROLINA CISNEROS PINEDO  (Lima, Perú, 1978)
Estudió Comunicaciones en la Universidad de Lima y creatividad en la Escuela Superior de Creativos Publicitarios (Buenos Aires). Compiló y publicó el libro 69, antología de microrrelatos eróticos, tomo II (2016). Participó con el cuento “Sincronismos del más allá” para la antología Sexo al Cubo. "Noches eléctricas" apareció en la página virtual Cuentos Peruanos Contemporáneos e  "Histeria" en la revista virtual argentina de psicoanálisis Cita en las Diagonales (2015).  Microrrelatos  suyos han sido publicados en las siguientes  antologías: 201, compilada por David Roas y José Donayre (2014), Mix Literario, Centro Cultural de la Embajada de Brasil y Eros y Afrodita en la minificción compilada por Dina Grijalva, México. Participó en el conversatorio de escritores peruanos y brasileños MIX LITERARIO (Centro Cultural Embajada de Brasil, 2013); en la Jornada Trinacional de Microficción "Borrando fronteras" (Chile, 2014); y en las Jornadas Peruanas    de Minificción.        








Mir, el hessiano - Lydia Davis


Mir, el hessiano, lamentó haber tenido que matar a su perro, lloró mientras separaba su cabeza del cuerpo, pero ¿qué más podía comer, fuera del perro? Congelándose sobre la colina, lejos de todo el mundo.
Mir, el hessiano, maldijo mientras se arrodillaba en el suelo rocoso, maldijo su mala suerte, maldijo a su compañía por estar todos muertos, maldijo a su país por estar en guerra, maldijo a sus compatriotas por pelear en ella, y maldijo a Dios por permitir que todo eso ocurriera. Luego se puso a rezar: era lo único que se podía hacer. Solo, en medio del invierno.
 Mir, el hessiano, está acurrucado entre las rocas, sus manos entre las piernas, su mandíbula sobre el pecho, más allá del hambre, más allá del miedo. Abandonado por Dios.
Los lobos han esparcido los huesos de Mir, el hessiano, llevaron su cráneo hasta el borde del agua, dejaron un tarso en la loma, arrastraron un fémur hasta su guarida. Luego de los lobos vinieron los cuervos, y luego de los cuervos, los escarabajos. Y después de los escarabajos, otro soldado, solo en la colina, lejos de todo el mundo. Puesto que la guerra todavía no había terminado.

De la revista e-Kuóreo
Administran: GUILLERMO BUSTAMANTE ZAMUDIO,  HENRY FICHER  y HAROLD KREMER


Lydia Davies

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Umbral - Inés Mendoza

Ordeno unos libros sobre un anaquel en una casa vacía. Alguien me observa. No me siento inquieto. Por alguna razón, me urge encontrar una ventana. Veo de repente que desde el techo al rodapié, las paredes de la casa están cubierta por huellas de cuadros. Hay marcas de todo tipo: el óvalo que dejó un retrato pequeño, el rectángulo donde posiblemente colgó un bodegón y bastantes más.
Al fin, reparo en una ventana que al parecer no se ha abierto desde hace años. Alguien respira a mis espaldas. Es una niña, pero tiene una mirada adulta, una mirada que me sobrecoge. La niña dice: «tiemblo por el ser». Entonces me asomo afuera y entiendo que el mundo lleva mucho tiempo muerto y que yo lo había olvidado.


Inés Mendoza. Objetos frágiles, Páginas de espuma, 2017

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