Mir, el hessiano - Lydia Davis


Mir, el hessiano, lamentó haber tenido que matar a su perro, lloró mientras separaba su cabeza del cuerpo, pero ¿qué más podía comer, fuera del perro? Congelándose sobre la colina, lejos de todo el mundo.
Mir, el hessiano, maldijo mientras se arrodillaba en el suelo rocoso, maldijo su mala suerte, maldijo a su compañía por estar todos muertos, maldijo a su país por estar en guerra, maldijo a sus compatriotas por pelear en ella, y maldijo a Dios por permitir que todo eso ocurriera. Luego se puso a rezar: era lo único que se podía hacer. Solo, en medio del invierno.
 Mir, el hessiano, está acurrucado entre las rocas, sus manos entre las piernas, su mandíbula sobre el pecho, más allá del hambre, más allá del miedo. Abandonado por Dios.
Los lobos han esparcido los huesos de Mir, el hessiano, llevaron su cráneo hasta el borde del agua, dejaron un tarso en la loma, arrastraron un fémur hasta su guarida. Luego de los lobos vinieron los cuervos, y luego de los cuervos, los escarabajos. Y después de los escarabajos, otro soldado, solo en la colina, lejos de todo el mundo. Puesto que la guerra todavía no había terminado.

De la revista e-Kuóreo
Administran: GUILLERMO BUSTAMANTE ZAMUDIO,  HENRY FICHER  y HAROLD KREMER


Lydia Davies

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Umbral - Inés Mendoza

Ordeno unos libros sobre un anaquel en una casa vacía. Alguien me observa. No me siento inquieto. Por alguna razón, me urge encontrar una ventana. Veo de repente que desde el techo al rodapié, las paredes de la casa están cubierta por huellas de cuadros. Hay marcas de todo tipo: el óvalo que dejó un retrato pequeño, el rectángulo donde posiblemente colgó un bodegón y bastantes más.
Al fin, reparo en una ventana que al parecer no se ha abierto desde hace años. Alguien respira a mis espaldas. Es una niña, pero tiene una mirada adulta, una mirada que me sobrecoge. La niña dice: «tiemblo por el ser». Entonces me asomo afuera y entiendo que el mundo lleva mucho tiempo muerto y que yo lo había olvidado.


Inés Mendoza. Objetos frágiles, Páginas de espuma, 2017

INÉS MENDOZA Página Wikipedia, acá 





Genealogía – Mario Halley Mora


Una raza más agresiva de monos expulsó de los árboles a otra raza más pacífica y conformista. La Tribu vencida se exilió de la arboleda y fue a instalarse en la llana tierra. Pero allí el pastizal era alto y tupido, y para verse unos a otros y para observar el peligro, los monos derrotados tuvieron que aprender a andar erguidos, sobre dos patas. Y fue así que sin proponérselo, los conquistadores de los árboles, partiendo del pariente más infeliz, inventaron al Hombre, que se vengaría conquistando al Mundo.

Del muro de la página de Facebook del escritor Piero De Vicari

Biografía de Mario Halley Mora acá




El fuego - José Luis Zárate

El Apocalipsis fue un anhelo, una compulsión, un amor. Sólo sabemos que, por fin, comprendimos a las polillas y la belleza irresistible del fuego.

José Luis Zárate, El fin del mundo. Manual de uso, Creative Commons, Puebla de Zaragoza, 2012


José Luis Zárate.
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Otro dinosaurio - Eduardo Berti

Cuando el dinosaurio despertó, los dioses todavía estaban allí, inventando a la carrera el resto del mundo. 


De la bitàcora El mundo visto desde mi isla 

Eduardo Berti, página de Wikipedia  acá


Sobre el racismo - Jaume Perich

En España no somos racistas. Si de un tío que trabaja desorbitadamente, decimos que «trabaja como un negro»; de un avaro, decimos que es «un judío»; de un hombre excesivamente celoso, decimos que es un «moro»; o de un individuo tonto, decimos que «le han engañado como a un chino», es porque somos un pueblo dicharachero y sin prejuicios.
Autopista. Ediciones Estela. Barcelona. 1970
Tomado de la página Un cuento al día
Administra:  CARLOS G. BARBA
Jaume Perich. Página de Wikipedia acá

Sorpresas te da la vida - Luis Ignacio Muñoz

Estaban haciendo la representación de Pedro Navajas en la tarima de la plaza principal. La mujer, vestida de rojo que representa bien su papel hace que camina por la calle llamando la atención de algún hombre. El que hace de Pedro no sabe fingirse el papel y se ve ridículo con su gabán y el pecho estirado como un  pisco. En la escena en que Pedro intenta atacar a la mujer, ella se enreda al tratar de sacar la pistola. Se angustia al no encontrarla mientras el público que llena la plaza empieza a molestarse. Dura muchos segundos que se vuelven eternos. Cuando saca la pistola ya no tiene dominio sobre el personaje y dispara sin apuntarle. Pedro se deja caer sobre el piso simulando mal.
Es entonces cuando se pone de pie el hombre mal encarado, trigueño oscuro y robusto, desenfunda un revolver de verdad y le grita, vieja imbécil, yo sí le voy a enseñar cómo es que se utiliza este instrumento.


Luis Ignacio Muñoz

Escritor de cuento y minificción y algunos intentos en la poesía. Textos publicados en las revistas colombianas Maguaré, Trans-Fugas, Hojas sueltas; varias antologías regionales  y en las reconocidas revistas especializadas en Narrativa Breve e-Kuóreo y Brevilla, 2018. Libros publicados: Reloj de Aire 2006, Cuentos para rato, 2014, Inocencia de la noche, 2016.Premio departamental de narrativas, 2016. También se ha desempeñado en la docencia como tallerista en el campo de la literatura infantil y escrituras creativas.


Cargo de conciencia - Camilo Montecinos Guerra

Me sigue a todas partes. Me espía cuando voy a la oficina, cuando estoy en el mall, en el metro, en las calles. A ratos, siento su presencia, sus pasos, su respiración, y escucho que me llama, que me habla pidiéndome que lo perdone. 
Que está arrepentido.
Que nunca fue su intención asesinarme.

CAMILO MONTECINOS GUERRA, Golpes sobre la mesa, Ediciones Sherezade, Chile, 2018


Camilo Montecinos Guerra (Arica – Chile, 1987). Profesor de Castellano. Ha publicado un libro de microficción, “Golpes sobre la mesa” (2017, Ediciones Sherezade). Además sus textos han sido difundidos tanto en medios impresos como digitales: “Antología de escritores del norte” (Sech, 2012), “Borrando fronteras”, (Ergo sum, 2014), “Lluvia de micros”, (Colectivo Córdoba Breve, 2017), revista “La Taberna de Innsmouth” (Cathartes Ediciones, 2017), sitio web “letras de Chile”, “Cuentos para el andén” y la antología de microcuento policial “Dispara usted o disparo yo”, de Lilian Elphick. Obtuvo 2° lugar en el concurso de microrrelatos “Arica en 101 palabras” los años 2012, 2013 y 2014; 1° lugar en el concurso “Déjalo ahora” el año 2015; y 3° lugar regional en el concurso “Historias secretas de nuestra tierra”, el año 2016; el año 2017 obtuvo Beca a la creación literaria del Consejo Nacional de la Cultura y las Artes.


Memoria - Edmundo Valadés



Cuando alguien muere, sus recuerdos y experiencias son concentrados en una colosal computadora, instalada en un planeta invisible. Allí queda la historia íntima de cada ser humano, para propósitos que no se pueden revelar.
Enfermo de curiosidad, el diablo ronda alrededor de ese planeta.

Tomado de la bitácora Ficción mínima
Administran: VIOLETA ROJO, SANDRA BIANCHI y LAURO ZAVALA

EDMUNDO VALADÉS. Página Wikipedia acá



En el ascensor - Orlando Van Bredam

Mientras bajan, él imagina lo que haría con ella si ella quisiera. Ella se imagina lo que él imagina y lo mira. Él ve con los ojos de ella lo que ha imaginado y se llena de vergüenza. Ella se lamenta, otra vez, la eterna indecisión de ambos. 


Eros y Afrodita en la Minificción. Compiladora: Dina Grijalva. Ficticia Editorial, México, 2016

Orlando Van Bredam, página Wikipedia, acá


Apocalipse now - Piero De Vicari

En realidad a Dios le demandó sólo un día crear el universo. Los otros cinco fueron para remendar errores en la materia de lo visible e invisible. Al séptimo día quiso descansar y se durmió con la idea de recrear su obra, deshaciéndola y rehaciéndola de un modo, digamos, más perfecto. Acaba de despertar. 

Piero De Vicari, Simbiosis de la guillotina, El español de Shakespeare Editorial, Santiago de Chile, Chile, 2017

Piero De Vicari, bitácora literaria Acá



La gotera – Marti Lelis


Una gota. Cae una gota en la sala. Llueve. Oigo que cae en la cubeta cada vez más llena. Tengo un último cigarro, y uno, quizás dos cerillos en el buró. Los de la compañía cortaron la luz y ya está oscureciendo. Sigo tumbado en la cama, oyendo caer las gotas. He prendido el cigarro; el último cigarro que se va consumiendo mientras cae la noche. En cada chupada veo mi mano bajo el fulgor naranja de la brasa. Ya deben ser las ocho. Seguro ya son las ocho, pues llaman a la puerta; cada vez más fuerte golpean, resoplan, insultan. La espera ha terminado. No me muevo. Es mi último cigarro. Vienen por los muebles. Eso. Seguro que vienen por los muebles.

De la revista digital INTERACIONAL MICROCUENTISTA



Escritor mexicano radicado en Tlaxcala, México.
Estudió Ingeniería Geológica en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y es Licenciado en Literatura Hispanoamericana por la Universidad Autónoma de Tlaxcala (UATx), donde actualmente realiza actividades docentes en Literatura.
Ha sido antologado en libros como Cien fictimínimos (Ficticia, 2012); Alebrije de palabras (BUAP, 2013); Cuentos pequeños, grandes lectores (Cofradía de coyotes, 2014); Cortocircuito (BUAP, 2018). A propósito de San Juan y otras miniaturas (ITC, 2016) es su primer libro.
En 2015 fue ganador del “Premio Estatal de Cuento Beatriz Espejo 2015” del estado de Tlaxcala (México) por la obra A propósito de San Juan y otras miniaturas.

En 2016 obtuvo el “Premio Estatal de Poesía Dolores Castro 2016”, del estado de Tlaxcala (México), por la obra Salvar caracoles con palabras.





Los vagos - Agustín Cadena


Los vagos habitan en todos los rumbos de la ciudad, numerosos como las ratas. Son alegres y salvajes, dionisiacos, indomables, cambiantes como la luna. Cierto que pueden traer desgracias como incendios, anarquía, malos ejemplos o estallidos sociales, incluso granizo y peste, pero jamás son malignos, aunque los ciudadanos se hayan empeñado en presentarlos así. En general, viven demasiado ocupados en sus cosas: eso que la gente llama “no hacer nada bueno”.
Los vagos sienten mucho y no sienten nada. Y creen en todo y no creen en nada. No van a la iglesia ni luchan por la patria ni apuestan al futuro. Su lealtad es feroz y su venganza es terrible, aunque esto no quita que sean vulnerables. De hecho parecen tan vulnerables que con frecuencia son el blanco favorito de la sociedad; los buenos ciudadanos se desahogan con ellos de sus frustraciones, sus miedos, su impotencia ante la desintegración de sus valores.
Los vagos pueden brotar en cualquier sitio, de repente, sin que sea posible olvidar el brillo de sus ojos. Juegan con naipes y con cuchillos, escalan muros y violan cerraduras, envían a los muertos en contra de los vivos. Pero también protegen a los gatos y a los perros callejeros, cuidan a los niños, consuelan a los borrachos. Sin embargo, muy a menudo se sienten solos. Entonces se agencian amantes y se enamoran locamente, como quien camina en una cuerda sin red de protección. Los vagos ronronean como gatos cuando están enamorados, pero sus amores duran poco. Cuando terminan, se echan a la espalda su mochila y se van. Tarde o temprano, los vagos se marchan. Siempre se marchan. Por eso a veces los vemos solos, pensativos, fumando duramente en alguna banca solitaria.

De su bitácora Las letras son alas

Agustín Cadena Detalle del autor en la Enciclopedia de Literatura Mexicana acá



Pares - Ricardo Robles


Cordón umbilical y tijeras, nalgada y chillido, biberón y pañales, besos y mimos, bautizo y medalla guadalupana, balbuceos y primeros pasos, control de esfínteres y cochecito de carreras; televisión y videojuegos, escuela y compañeros, soldaditos y bicicleta, pelota y clases de karate ; acné y primer beso, copas y fiestas, discusiones y pleitos, ideología y manifestaciones, rock y música de protesta, estudios universitarios y novias ocasionales, ortodoxia y graduación; relación formal y amor, anillo de compromiso y luna de miel, oficina y salario, bebé y responsabilidades, trabajo y problemas, rutina y tedio, distanciamiento de la esposa e insatisfacción; rubia joven y hotel, disfrutes y reencuentros, amante y lugares caros, tarjetas de crédito y deudas, ausencias de casa y complicaciones financieras, fraude y dinero fácil, concubina y viajes; demanda y divorcio, últimos pesos y rompimiento con la amante; auditoría y despido, cárcel y depresión, soledad y remordimientos, intento de suicidio y arma defectuosa, otra pistola y balas, estallido y oscuridad, levitación y túnel, ataúd y epitafio, calor y azufre.

Tomado de la página digital
 La página de los cuentos


Ricardo A. Robles Cruz es Lic. En Derecho y tiene estudios en Economía, Administración de Empresas y Psicología. Ha publicado cuentos y minificciones en los periódicos “El Universal, la Jornada, Reforma y Extra de la Laguna”. Algunos de sus libros son “Cien Fictimínimos (antología), editorial Ficticia, Cuentos pequeños, grandes lectores (antología) editorial Cofradía de coyotes, Madrugada en Jazz (novela) editorial Holos Art, Armonías de agua (minificciones) editorial Holos Art, Multiverso (novela) editorial Holos Art, Escritor disruptivo (ensayo) editorial Holos Art, Complejidades del pensamiento (ensayo) editorial Holos Art.