Sueño con el siguiente título para una novela: Permiso, señor león. Me parece un hallazgo, un titulazo, pero me enfrento al problema de dotarla de contenido. Estoy en un tren y afuera llueve, es de noche y las luces pasan velozmente, como luciérnagas taradas. Decido que la novela tratará sobre la selva urbana, la jungla de cemento que son las ciudades modernas y otros lugares comunes como la inhumanidad de las tecnologías.
Planeo una pareja luchando para sobrevivir contra el desatino y la violencia. Enseguida me doy cuenta de que estoy inventando un plomazo y el tren, por fortuna, está entrando a la Gare du Nord, en París y en 1928. Abandono esa idea de novela, felizmente, y en la plataforma me abrazo a Valéry. "Para un poeta no se trata nunca de decir llueve, sino de crear la lluvia", me dice. Despierto aliviado.
V.V.A.A. Grageas 3, Desde la gente ediciones, Buenos Aires, Argentina, 2014
