Gracias

II

Fernando Gomez Lamadrid

editor del sitio web CITA EN LA GLORIETA


junto a su colaborador
Javier Alonso García Pozuelo


me regalan la dicha de editar mi selección de microrrelatos de las escritoras Giselle Aronson, Mónica Cazón, Laura Nicastro, Norah Sacarpa Filsinger y Claudia Cortalezzi en su prestigiosa bitácora.

Enlace: acá

-----------------------------------------------

I

Fernando Gomez Lamadrid
editor del sitio web TOPmicrorrelatos




junto a su colaborador
Javier Alonso García Pozuelo

me regalan la dicha de confeccionar un par de sus tarjetas con mis recomendaciones:









-----------------------------------------



Gracias, Félix Terrones, por tu respuesta a esta carta: 



Querido Félix
Cuando un libro me apasiona lo leo dos veces seguidas. La primera, en realidad, no lo leo sino que lo devoro. La segunda lo degusto. Leo con un lápiz en la mano, soy de las irreverentes que subrayan y hacen cruces, llaves y círculos en los libros. Así, los cuentos me quedan divididos en 4 grupos: 
los que me gustan, 
los que me gustan, pero...; 
los que me resultan indiferentes, 
y los que me enamoran: aquellos que hubiera querido escribir yo, aquellos a los que vuelvo una y otra vez. Ahora bien, si vieras la docilidad con la que tu libro se abre en mis manos, concluirías, con toda razón, que he vuelto a sus páginas repetidamente. A todos y cada una de ellas. Ojalá pudiera darte un par de títulos y decirte "he aquí las historias que me enamoraron". Sería fácil. No lo es. Sé que sonará trillado pero la verdad es que tu libro me encanta. Me encanta al viejo modo, me canta un sortilegio, me hechiza. Es que cada cuento cuenta a su particular modo, ninguna historia se repite. No te repetís a vos mismo, lo cual creo que es una cualidad extraordinaria en un creador. Tengo para mí que todos los que enhebramos palabras lo hacemos procurando conjurar alguna tristeza, algún miedo, alguna ilusión vana, alguna compulsión al chiste o la grosería, y que por eso, sin advertirlo, nos repetimos. Todos menos vos. Tu universo interior es tan vasto como la vida, en tus entrañas cabe todo: el amor, el goce, la pérdida, la sonrisa, el juego intelectual, la denuncia social, el drama, la ironía y la tragedia.  
"Un placer de lectura", la frase hecha. Sí, un placer de lectura, un deleite. Por fin un libro que es un descanso. Me explico: cansa leer y corregir, cansa leer pensando por qué puso esto o aquello, por qué agregó esta línea tan innecesaria, esta coma, cosas por el estilo. Por eso digo que descanso en tu prosa, que tu prosa me aliviana, me aligera como un viento fresco justo en la cara, justo cuando tanto lo necesito.
Gracias por el viento, Félix.
Te admiro
Y, desde acá, te abrazo con todo cariño.  




Tours, 20 de julio del 2014

Querida Patricia :

Gracias por el entusiasmo con el que me escribes, el cual desborda los márgenes de tu mensaje. Como el entusiasmo forma parte de tu naturaleza, característica que envidio en este momento, puesto que tengo una tendencia al pesimismo crónico, al menos puedo atribuirme el haber desencadenado con mis relatos esa alegría de lectora. Lo cual es un buen estímulo, desde luego, para el escritor que pretendo ser. Por eso, no puedo dejar de sorprenderme con esa mezcla de frescura con lucidez que me manifiestas en tu carta, como si la rapidez con la que has escrito inmediatamente después de haber cerrado por segunda vez el libro, a diferencia de lo que ocurre muy a menudo, no te impidiera analizarlo con inteligencia y agudeza. Al leer tu mensaje, tengo la sensación de que has sabido captar lo que fueron algunas de mis inquietudes esenciales cuando se trató de darle coherencia al grupo de microrrelatos que componen “El viento en tu cara”.

 Por eso, también, me alegra leer que, según tu lectura, no me he repetido sino que, antes bien, he sabido provocar en lectores como tú una sensación que calificas de “vasta”, en contraposición a lo que entiendo habría sido una serie de variantes de un mismo motivo.  Te voy a ser sincero: en un momento dado, hacia el final de la escritura, me tocó escoger entre una unidad temática, como ocurre con tantos libros de microrrelatos ya consagrados, o una diversidad aparente. Al final, adopté esta última pues intenté que mi libro se acercara a la realidad en toda su contingencia, con toda la diversidad que ésta encierra. Si la experiencia de cualquier individuo alterna situaciones, que van de lo trágico a lo grotesco, pasando por lo cotidiano, entonces mi objetivo sería no tanto darle forma a esa experiencia como sugerirla con tantos microrrelatos como fuera posible (en mi ideal, infinitos como puede serlo el tiempo y la cantidad de promesas que éste contiene). De ahí que hable de diversidad “aparente” pues la unidad de mi libro no es tanto temática – tal y como puede ocurrir por ejemplo en un libro como “Crímenes ejemplares”, solo por citarte un caso - como algo más secreto, subterráneo que se deja adivinar para lectores sensibles como lo fuiste tú.Sin embargo, esta unidad, a la cual me niego a definir, tiene un título – “El viento en tu cara” – que busca sintetizar, al menos a eso apunté, mi apuesta estética. El viento que acaricia, el viento que fastidia, el viento que sopla directo a los ojos o empuja los cabellos es la imagen de mi libro. Aquí lo tengo frente a mí y se me ocurre pensar en Pandora y su caja de vientos, abierta para desasosiego de los seres humanos. Si al menos los vientos de mi libro lograran generar en mis lectores, reales y potenciales, un malestar pero también un entusiasmo como los que has experimentado, me quedaría más que satisfecho.

Recibe un abrazo grande y mi agradecimiento por tu lectura,


Félix

No hay comentarios:

Publicar un comentario